Un buen prompt no es el más largo ni el que utiliza palabras extrañas. Es el que reduce la ambigüedad y deja claro qué resultado necesitas.
1. Empieza por el objetivo
Explica qué quieres conseguir y para qué vas a utilizar la respuesta. El propósito ayuda a ChatGPT a elegir el nivel de detalle, el tono y el enfoque.
Necesito explicar este cambio a mi equipo para que sepa qué debe hacer a partir del lunes.
2. Aporta el contexto necesario
Incluye los datos que cambian la respuesta: quién va a leerla, qué ha ocurrido, qué sabes ya y qué restricciones existen. Evita compartir información personal o confidencial.
3. Pide un formato concreto
Indica si prefieres una tabla, una lista de pasos, un correo breve o una explicación con ejemplos. El formato no es decoración: determina si el resultado será fácil de usar.
4. Define límites útiles
- Extensión aproximada.
- Tono y nivel de conocimiento.
- Datos que no debe inventar.
- Aspectos que debe marcar como inciertos.
5. Mejora la respuesta conversando
No intentes resolverlo todo en una sola petición. Lee el resultado, señala qué funciona, corrige lo que falta y pide una segunda versión.
Mantén la estructura, elimina las repeticiones y añade un ejemplo concreto en el segundo punto.