Cuando una respuesta no sirve, el problema no siempre está en la herramienta. A menudo faltan contexto, límites o una revisión mínima.
1. Pedir algo demasiado vago
“Hazme un informe” deja demasiadas decisiones abiertas. Define destinatario, objetivo, datos disponibles y extensión.
2. Dar por cierta una respuesta convincente
La seguridad del tono no demuestra que los datos sean correctos. Comprueba cifras, fechas, nombres y fuentes antes de actuar.
3. Compartir información sensible
Sustituye nombres, correos, teléfonos, datos médicos, contraseñas y detalles internos por ejemplos neutros.
4. Exigir perfección en el primer intento
Trabaja por versiones. Primero estructura; después precisión; al final, tono y presentación.
5. Mezclar cinco tareas distintas
Divide el trabajo en pasos y confirma cada resultado antes de pasar al siguiente. Así detectarás antes cualquier error.
6. No indicar el formato de salida
Si necesitas copiar el resultado a una hoja de cálculo, una presentación o un correo, dilo desde el principio.
7. Dejar que decida por ti
Utiliza ChatGPT para comparar, explorar y redactar. Mantén bajo control las decisiones importantes, especialmente en asuntos médicos, legales o financieros.